No siempre tuve un estilo de vida saludable. Mi propia historia de dolor crónico, estrés, sensibilidades alimentarias y desequilibrios hormonales me llevó a conocer la Medicina Funcional e Integrativa — un enfoque que me devolvió el bienestar cuando la medicina tradicional no pudo darme respuestas.
En ese proceso entendí algo que cambió todo: la verdadera salud no se trata de hacer más, sino de crear las condiciones para que el cuerpo pueda sanar. Y eso empieza por sacar al cuerpo del estado de alerta en el que muchas vivimos sin darnos cuenta — regulando el sistema nervioso, nutriéndonos de forma antiinflamatoria, moviéndonos con estrategia, respetando el descanso y trabajando la mentalidad.
Cuando el cuerpo sale de la supervivencia, recupera algo esencial: su capacidad innata de sanarse a sí mismo.
Hoy, mi gran pasión es acompañar a otras mujeres a elegirse a sí mismas — a dejar de abandonarse — y a transformar su salud desde adentro hacia afuera. Sé lo que significa perder la salud sin entender por qué. Y sé lo que se necesita para recuperarla desde la raíz.